Las cosas espontáneas son así, que nacen poco a poco, sin querer.
Sin tener nada premeditado.
Pero luego ocurre, que aparece un "algo" inexplicable, que va cobrando fuerza, sin quererlo.
Y fíjate cómo son las cosas, que a veces el “algo” no significa lo mismo para dos personas.
Entonces, una de ellas queda dañada... pero ninguno de los dos tiene la culpa.
Pasa el tiempo y ese "algo" sigue estando ahí, no se va, ni se va nunca, le das vueltas y vueltas pero
parece que no quiere desaparecer, entonces ves a esa persona, que ya a encontrado otro "algo" y de repente hay algo que te dice cambia,y tu decides hacer mas caso a tu cabeza que a tu corazón.
Y así sucesivamente, ambos separados.
De repente vuelve aparecer tu "algo" ese que tu corazón quiere y que siempre has tenido hay guardado en el fondo y que no has olvidado y te pide una oportunidad, que pero ya estas tan dañado que no quieres tener "algo" fuerte por miedo a que le dañen de nuevo, pero poco a poco, ves que va en aumento y que tu no puedes hacer nada, tu corazón manda y tu cabeza ya ha perdido ..
Y como todo lo que emociona permanece, no se cansan. Continúan jugando.
Esa persona dañada, confunde el juego con amor. Y la que no se daña pero está presente, piensa que se trata de complicidad.
Es un juego sin reglas. Es un mundo detenido mientras se lanzan los dados.
¿Y ahora ? ya no es "algo", es amor, amor del verdadero, del que vale y duele a la vez, del que sonríes como un crío y lloras por tonterías minúsculas pero que valen millones para ti.
No te canses nunca de perseguir lo que quieres.

